Antes de comenzar la carta, vale aclarar un par de conceptos: cuando me refiera a los médicos, me refiero a todo el personal de salud (enfermeros, técnicos, administrativos, bioquímicos, odontólogos, farmacéuticos, etc.,); y al referirme a los políticos, mi referencia será para todo el espectro gubernamental, sin distinción partidaria. Marzo del año 2019: se cierran las paritarias con la sanidad, con la firma (del entonces gobernador-médico) de la cláusula gatillo a cumplirse hasta marzo del 2020. Enero del 2020: el gobernador decide “suspender” el pago de dicho acuerdo adeudado desde septiembre del 2019. Marzo del 2020: no hubo paritarias y muy a pesar de ello, los médicos comenzamos a prepararnos para una lucha desigual contra la covid 19. Por entonces, y con una enfermedad totalmente desconocida, nuestros políticos se preocuparon por todos los ciudadanos -“vamos a cuidar la vida de todos los argentinos’’-, priorizando la salud por sobre la economía. El pueblo se hizo eco de aquellas palabras y los ciudadanos salieron al balcón de sus casas para apoyarnos con sus interminables y emocionantes aplausos. Hasta ahí, todo excelente. El médico siguió estudiando Medicina en medio de la pandemia, para prevenir, curar, salvar y paliar vidas, lo cual es el mejor regalo que podemos recibir (el poder permitir vivir al prójimo). Pasaban los días, los sueldos eran los mismos, la covid hacía estragos, los médicos “perdían” muchos y respetados colegas en el campo de “batalla”, y los políticos se peleaban por elegir la mejor vacuna políticamente hablando. La covid seguía expandiéndose y la economía, derrumbándose. Los médicos seguían siendo “exprimidos” (anestesistas, residentes, neumólogos, etc. trabajando de terapistas). Los políticos cerraban las paritarias con porcentajes menores a la inflación. Noviembre 2020: los políticos, lejos de la realidad económica de la sanidad y del país, sorprenden al aprobar la nefasta ley del aborto. O sea que es el mismo Gobierno que al principio de año priorizaba la vida de todos los argentinos, ahora se tomaba la facultad de poner de nuevo a los médicos en la primera línea de fuego para decidir quién vive y quién no. Conclusión: los médicos cambiamos el ‘’cuidar a los argentinos… ’’ por una “licencia para matar niños argentinos (valga la redundancia) por nacer”. Todo este accionar político llevó a que en los años subsiguientes (2021 y 2022) el médico vea en su horizonte la deshumanización de su vocación, el pobre reconocimiento salarial, la falta total de empatía a su profesión. Con múltiples renuncias de colegas de renombre y el poco interés de ingresar a una residencia formativa por sus magros salarios. Esta realidad es no solo provincial sino también nacional. Mayo 2023: con la covid en retirada, apareció otra epidemia…. el dengue. Y ahí está nuestra tristeza, porque es la enfermedad de la pobreza. Y los políticos que nos exprimieron en 2020 (covid) nos obligaron en 2021 (aborto), nos abandonaron con el dengue en 2023. Los salarios siguieron ya por debajo del nivel de pobreza y nos trataron de “un pequeño grupo de protesta” (porque arreglaron con cinco gremios políticos). Y aquí vale una aclaración importante: es verdad que el reclamo lo lleva a cabo un pequeño grupo, porque detrás de ellos hay un gran grupo que nunca va a permitir la deshumanización de la medicina abandonando su puesto crítico de trabajo (guardias, terapias, quirófanos, etc.). Y esos médicos son los que nos cubren las espaldas en las marchas, ante el abandono económico, psicológico, científico y social en que está inmersa la salud en el país y muy especialmente en nuestro querido Tucumán. Conclusión: ¡No usen la salud para política… usen políticas de salud! Señores políticos: ¡Coherencia por favor!
Ricardo Miguel Auad
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